Reja

Detrás de la ventana coloco la reja. Por fin un trabajo. Aquella reja le sirvió para resarcirse del dolor de la inactividad, se sentía útil. Remató los últimos detalles, limpio los restos de cemento de sus manos, recogió sus herramientas y las guardó en la caja de madera. Dio dos pasos hacía atrás, observo detenidamente el trabajo y se sintió orgulloso.

Un niño en la acera de enfrente no había dejado de llorar, él ni tan siquiera lo oyó al pasar a su lado. Un minuto después, una mano se asomaba tras la reja y le mandaba un beso.

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