Cadena

Sólo le quedaba un cigarrillo en el paquete arrugado que tenía en su mano, el resto descansaban en el cenicero de mármol que le regaló su ex-mujer en el primer aniversario.

A pesar de que la Ley lo prohibía, no había dejado de fumar en su despacho, para eso era el jefe, nadie le iba a decir a él que hacer y que no hacer, ni tan siquiera su médico que le acababa de informar que tenía cáncer de pulmón en Fase TNM.

Salió del hospital, tomó el cigarrillo, lo desarrugo despacio y con determinación, al mendigo de la puerta, le regalo la muerte.

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