Regalo

Su primer amor no fue distinto del que cada uno de nosotros hemos vivido. Días de felicidad presente sin futuro necesario. Pero aquello tan sólo fue un paréntesis en su vida, un momento que alguien le regaló sin él haberlo pedido. Maldito regalo bendito.

Ahora era un viejo callado que paseaba por el parque envuelto en su gabardina raída, distante de todos, encorvado hasta meterse dentro de su ser.

Un día de primavera, sentado en su banco, mientras el sol recorría su pierna hasta llegar a su cara barbuda y sucia, una niña pudo ver la sonrisa de una persona enamorada.

 

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