Vendido

Sentado frente al cristal miraba el sol, no fijamente, sino como de medio lado, desafiante, sin perderlo de vista, ahí estaban los dos, tan solo separados por unos millones de kilómetros y un cristal que únicamente dejaba pasar la luz. Ya no recordaba que se sentía cuando los rayos rozaban la piel, ni el ligero cosquilleo cuando una gota de sudor, naciendo en su sien canosa,  recorría su cara hasta perderse en su cuello. Vivía en la oscuridad de un presente inexistente y de un futuro que ya no quería. Vender su alma al diablo había sido una mala idea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s