Veintitrés

De toda la vida que imagine que podríamos vivir juntos, nuca pensé, ni por un momento, que tú serias el último en venir, pero el primero en irte. En mi mente, durante nueve meses, recreé todas las historias que íbamos a afrontar juntos. Sabía que ibas a ser un gran estudiante, aunque te costaría mucho graduarte en psicología. Pensé como iba a ayudarte a comprar tu primer piso y hasta como sería el día donde me anunciaras que iba a ser abuelo. Qué difícil iba a ser todo. Fuiste el primero en todo, tampoco tuviste otra opción, veintitrés días solo dan para amar a quemarropa.

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