Llorar

Nos dejaron sin magdalenas, ya nadie lloraba el dolor propio y mucho menos el ajeno. Nos habíamos convertido en una sociedad sin felicidad inmune al sufrimiento. Cada persona, ser o ente viviente bagaba por el presente olvidando que en el pasado, sentir nos hacía diferentes. Eramos células de un organismo superior en el que cumplíamos la función asignada en un mundo previsible. Vivíamos en una intranquilizante paz apartados de todos los males que habían destruido una obsoleta vida de opulencia y despilfarro emocional. No recuerdo cómo empezó todo, pero sí como haré que acabe esta felicidad sin alegría, lloraré hasta morir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s