Tiempo

Aquella habitación estaba llena de memorias y sueños inacabados. Para aquellos chicos no era el final, por lo menos todavía no. Simplemente era una brecha en el tiempo. Un tiempo en el que aprovecharon todo lo que pudieron. A fin de cuentas iban a vivir en su vida lo que no pudieron vivir todos esos años. Atrás quedaban cinco años sin parar ni un segundo, sin poder respirar, sin pausas, solo ellos cinco y miles de lugares y experiencias. 

Cada uno pensaba algo distinto: el mayor pensó en el tiempo que tenía para dedicarse a él mismo; el menor  pensó en el tiempo que tenía para dedicarle a su familia; el rubio, como siempre, solo pensaba en la tranquilidad de no hacer nada; el pelinegro estaba aterrado, debía aprender a vivir solo y el castaño parecía el más tranquilo, el más seguro. 

Y así, tras observar cada rincón de aquella habitación, se miraron y cerraron la puerta azul poniendo fin a una etapa que daba comienzo a su otra nueva vida.

Escrito por Alba Buyolo Valdivia

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