Abuelo

No hay palabras suficientes para describir cuánto te quiero. No hay palabras suficientes para agradecer todo aquello que has hecho. No hay palabras suficientes para describirte. Solo erais tú y tus gafas cuadradas, nada más. Todo tú ser era bondad pura, eras una bola de sol. A ti te pasó demasiado, todo lo que no…

Me sigues enseñando

Aprendí aquel oficio porque era lo que tocaba y en cierta manera, porque quería que mi padre se sintiera orgulloso. No es que no me gustara, al contrario, aquel, mi primer día, hace ya 35 años, estaba emocionado como un niño, aunque ciertamente era eso. Aquel niño de trece años, tan asustado como ilusionado en…

Desgraciado y patético ser

No tenía tiempo para soñar, era un lujo que no estaba a su alcance. Sabía que su vida era un caos, pero no le importaba mientras la rueda siguiera girando y él, estuviera siempre en lo alto de la noria. Tenía que vivir al límite, sentir el día a día como segundos que recorren el…

Enterrar sueños

En la ciudad donde las calles no tienen nombre, el silencio protagoniza cada una de las historias que allí se viven. La mudez de cada rincón contrasta con el dolor insoportable de aquellos que quieren gritar, pero que no tienen ni fuerza, ni ánimo. Una calma que se puede respirar en cada una de sus…

Recuerdos no vividos

Todo empezó cuando su padre, aquel bastardo mal nacido de manos grandes y brazos robustos, le rompió su niñez y dos costillas. Nunca había sido cariñoso con ellas, pero ese día sacó su odio destrozando lo que nunca quiso. Las sonrisas y los buenos modales no habían estado presente en su vida, no aprendió la…

El viaje de la verdad

«Quiero que quede claro desde el inicio, que no haya la menor duda: ¡odio viajar! No sé qué placer encuentra la gente en meterse en un avión, un tren o un coche y recorrer miles de kilómetros para ir a otro sitio donde las personas tienen los mismos problemas e ilusiones que nosotros aquí. Claro,…

Renacer en la memoria

Se quedó sentado frente a la puerta, pero por dentro, en el interior de la que había sido su casa y en el que sería por siempre, su hogar. Fuera ya no quedaba nadie. Él seria el último y el único que estaba inscrito en el censo de Aruej, ya todos se habían ido, pero…

Al día siguiente

Mientras salía con la caja de cartón abrazada contra su pecho, no dejó de sonreír. Sabía que algún día volvería, pero ahora tocaba afrontar la realidad, estaba despedido. Su partida fue lenta, no porque él quisiera recrearse en la misma o negarse a acatar el resultado de la última decisión, sino que simplemente, todos y…

Vivir en soledad

Llego el momento que estaba esperando. No había pasado ningún día, en los últimos cuatro años, en el que no hubiera pensado en ese momento, el día que ya no tuviera que trabaja más. Era 1 de Septiembre de 2014 y Ángela cumplía 65 años. Hacía ya cuatro años que su marido había muerto de…

Dolor ajeno que mata (heridas)

Estaba sentado en aquella sala fría de urgencias, deshumanizada, más propia de un tanatorio que de un hospital de mil euros la noche. Me encontraba solo, como de costumbre, leyendo en mi kindler una de esas novelas de amor que me hacen olvidar mi triste vida. Seguía esperando las noticias del médico de urgencias, tan…

El teatro de los días felices

Había leído en el diccionario que la soledad es la ausencia de compañía, voluntaria o involuntaria. Un sentimiento o una realidad que nos consume, en cualquier caso, una situación que nos obliga a vivir de otra manera. La soledad, es como estar en mitad de un tumulto de gente siendo invisible a todos, o ser…

Vivir sin ver

Me había acostumbrado al dolor del pecho. Mis amigos me decían que era algo que tenía que cuidarme, ir a un médico y sobre todo bajar el ritmo. Pero lo cierto era que a mi sólo me preocupaba que cada vez veía menos, mis ojos se turbaban y las letras tan sólo eran borrones negros…